Paul Keres, el rostro más famoso de un ajedrecista

El rostro de Paul Keres en el billete de la antigua Corona Estonia

La nueva moneda Estonia, la de 2 euros con la imagen de Keres, desde 2016

 

 

 

 

 

Sin dudas se trata del mayor tributo que se le haya dado a un ajedrecista.

Paul Pétrovich Keres, uno de los mayores talentos que dio el milenario juego, nacido en Narva (Estonia) el 7 de enero de 1916 y fallecido a los 59 años, en Helsinki (Finlandia), el 5 de junio de 1975, como consecuencia de paro cardio-respiratorio, y que curiosa o caprichosamente nunca logró ser campeón mundial. Y no sólo porque el listón haya sido alto, sino porque Keres tuvo varias ocasiones para superarlo, pero en todas las oportunidades su esfuerzo lo llevó hasta el lugar de escolta. Acaso, por ello se lo llamó: Paul, el eterno segundo, o Keres, el campeón sin corona.

Sin embargo, la magnitud de idolatría, la que despertó este singular personaje, entre su fans y compatriotas provocó que el gobierno de su país, algunos años después de su Independencia, en 1992, decidiera homenajear su memoria con la impresión de su rostro en los billetes de 5 Krooni (Corona Estonia). Toda una novedad. Pero si lo señalado no bastara para sorprendernos, el pasado 7 de enero de 2016, con motivo del centésimo aniversario de su natalicio, y dado que Estonia pertenece a la Unión Europea, desde 2004,  nuevamente su patria decidió imprimió en las monedas de valor de 2 Euros, su imagen. Es decir en los billetes antiguos y ahora en la moneda actual, los ciudadanos estonios tienen la imagen de uno de sus mayores deportistas. Sin dudas el más grande homenaje brindado a un maestro.

Keres y su corona de laureles.

No será la idea en este post de detallar pormenorizadamente la vida de nuestro personaje, sino que te invitamos a descubrir algunas mínimas historias para comprender porque a “ese ajedrecistas del billete y la moneda” se lo recuerda como un verdadero campeón.

Su infancia y el ajedrez.

Pedro Keres (el papá, sastre) y Marie Lämmergas (la mamá, costurera) tenían una sastrería en Pärnu; el comienzo de la Primera Guerra Mundial los trasladó a Narva, punto geográfico de Estonia donde nació el pequeño Paul Pétrovich. A los 5 años, en 1921, aprendió el juego de la mano de su padre y a los 13, ya se adjudicaba varios torneos de ajedrez escolar. En 1931 comenzó a estudiar fuertemente ajedrez porque se dedicó a su práctica postal; llegó a jugar hasta 150 partidas a la vez. Cuatro años más tarde era el mejor jugador estonio (ganó el campeonato local) y defendió el primer tablero de su país en la Olimpíada de Varsovia, en 1935. Allí sumó 12 puntos en 19 partidas.

Keres derrotó a 8 campeones mundiales; aquí tres de ellos, Alekhine, Euwe y Capablanca

 

Sus grandes hazañas; algunos logros:

El primer puesto junto a Alekhine, en Bad Nauheim, en 1936.

El primer puesto junto a Reuben Fine, en Margate, en 1937, donde venció al campeón mundial, Alexander Alekhine. Ese mismo año se adjudicó el torneo de Semmering Baden superando a Fine, Capablanca, Reshevsky y Flohr.

Uno de los súpertorneos de la historia del ajedrez fue AVRO 1938, que se disputó en los Países Bajo; una competencia que convertiría a su vencedor en el desafiador oficial  al título mundial que por entonces estaba en poder del francés, de origen ruso, Alexander Alekhine.

Algunos de los integrantes del torneo AVRO 1938

En AVRO 1938 participó la flor y nata del ajedrez del momento: el propio campeón mundial (A. Alekhine) junto a los norteamericanos Fine y Reshevsky, el cubano Capablanca, el ruso Botvinnik, el holandés Euwe, el checo Flohr y la estrella estonia, Paul Keres. Después de 14 ruedas intensas, Keres fue declarado vencedor; finalizó 1°, compartiendo la cima con Reuben Fine (al que venció 1,5 a 0,5 en el duelo individual).

   

Pero al igual que lo sucedido con Capablanca, al que nunca le dieron la posibilidad de una revancha por el título mundial perdido en Buenos Aires, en 1927, acá tampoco Alexander Alekhine le allanó el camino para la organización de un match, por el contrario, se encargó de dilatar cada una de las consultas y a rechazar cada una de las propuestas para llegar a un acuerdo.

Además, la situación social existente en Europa a partir de 1939 con el avance nazi y su invasión a la URSS, terminó por cerrar todos los caminos de una negociación. Keres no se dio por vencido y siguió al menos entrenándose, incluso bajo los ataques alemanes. Así llegó a batir al holandés y ex campeón mundial Max Euwe en un ajustado match, por 7,5 a 6,5.

con Botwinnik

Frente a Bobby Fischer

 

 

 

 

 

 

 

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, Keres participó del torneo, una especie Candidatura, en 1948, en el que compartió el 3°/4° puesto con Reshevsky; el ganador fue Botvinnik y el escolta Smyslov.

Cinco años después en el Candidatura de Zurich 1953 finalizó 2°, al igual que Ámsterdam 1956, Yugoslavia 1959 y Curazao 1962. Fue allí cuando la prensa y algunos colegas lo llamaron, “Paul el Segundo” en alusión a la época de los zares rusos. Su último intento por alcanzar el título mundial fue el Candidatura en 1965 donde fue eliminado por Boris Spassky en Cuartos de Final.

Entre muchas de sus cualidades en el juego, sobresalen sus victorias sobre 8 campeones mundiales. Keres derrotó a: Alekhine, Capablanca, Euwe, Botwinnik, Smyslov, Tal, Spassky y Fischer.

Entre sus aportes al juego existen una infinidad de artículos en revistas, libros y composiciones de problemas de ajedrez; también fue director de la revista “Eesti Male”. Más tarde fue premiado con el título: “Maestro emérito de deportes de la URSS” tras ser entrenador y analista del equipo soviético.

Dado que su muerte se produjo tras un viaje de regreso de Canada (allí había jugado un torneo) rumbo a Estonia, existen actualmente dos competencias que se realizan anualmente en su memoria: Vancouver (Canadá) y Tallin (Estonia). En su país existen monumentos con su figura y se mandaron a imprimir estampillas postales en su homenaje en uno de los aniversarios de su muerte.

El cortejo fúnebre en Estonia en 1975

 

Más de 100.000 personas salieron a las calles de Tallin -capital de Estonia- para entregar el último saludo durante el cortejo fúnebre que finalizó en un entierro con honores de Jefe de Estado.

 

 

 

En su carrera ajedrecística disputó 1934 partidas, ganó 952, empató 794 y perdió 188.

Entre 1937 y 1971 fue uno de los mejores 10 jugadores del mundo. 

El memorial Paul Keres

El recuerdo argentino

Keres visitó en varias ocasiones la Argentina; la primera vez en 1939, Keres llegó al país como integrante del equipo de Estonia para la Copa de Naciones que se jugó en el teatro Politeama. Tras la declaración de la Segunda Guerra Mundial, y una vez finalizado el certamen en Buenos Aires, el ajedrecista estonio compartió durante un largo tiempo el mismo cuarto en una pensión del centro porteño junto al recordado maestro, Miguel Najdorf.

Su imagen en la revista El Gráfico

 

Ante Bolbochán, en 1954

 

 

 

 

 

 

Luego, Keres regreso para el match Argentina vs. URSS en 1954 (él tuvo su duelo con Julio Bolbochán), el  Magistral Ciudad de Mar del Plata (1957), y el Magistral Ciudad de Buenos Aires 1964.

El MI Raimundo García

“Lamentablemente jugué solo una vez; no tuve trato, yo era muy joven. Él elogió mi juego en el magistral de 1964 cuando debí ganarle a Eliskases, una partida que perdí por tiempo. No tuve un trato directo, pero su libro “El ajedrez como yo lo juego” fue mi libro de cabecera y eventualmente lo uso para preparar alguna clase. Jugué y perdí con él; en esa época me apichonaba con los fuertes rivales. Keres era muy famoso. Sin embargo jugué sin problemas con Tigran Petrosian, que era el campeón mundial del momento, y empaté esa partida. Fue un verdadero campeón mundial sin corona. Fue una persona agradable, culta y muy educada. MI. RAIMUNDO GARCIA

 

opina el GM Oscar Panno

“Tuve la fortuna de tratarlo muchas veces; en la Argentina y en el exterior; compartimos muchos torneos juntos, incluso un Candidatura. Mi recuerdo de Keres es que se trató de un enorme jugador que tuvo la desgracia de ser contemporáneo de otros grandes jugadores como Botvinnik o Smyslov y que sólo por esa razón no llegó a ser campeón mundial. Algo que indudablemente se lo merecía. Entre sus virtudes, además de lo que hizo como jugador debería destacar que era muy amable y educado; todo un caballero, una persona que no tenía doble discursos y a la que jamás escuché que hablara mal de un colega. Fue un gran amigo del viejo Najdorf.

Mi rivalidad con Keres?, bueno… para resumir te diría que me tenía de hijo; nunca le gané. Eso sí había una gran diferencia entre nosotros, además de la edad, él era un súper profesional y yo ya estaba dedicado a la Universidad. Es que acá en la Argentina no había jugadores profesionales. En 1954 en el match Argentina vs. URSS, en el teatro Cervantes Julio Bolbochán fue el rival de Keres; el duelo a 4 partidas finalizó 2 a 2. Ex campeón mundial juvenil y GM. OSCAR PANNO.

 

Jorge Rubinetti, fallecido en septiembre de 2016

“Yo fui un gran admirador de Keres, “El campeón sin corona” como lo llamaban por ser el candidato que siempre finalizaba 2°. Se escribieron muchas cosas sobre él, incluso, que fue obligado a no ganar o forzado a perder para no desafiar a Botwinnik. Tal vez sea cierto, ¿quién lo sabe?.

Jugué con él en el Magistral de Buenos Aires 1964, en el salón Casacuberta en el Teatro San Martín; estuve a un pasito de sacarle tablas, yo siempre sufría los apuros de tiempos y la última jugada me costó la partida, al menos así me lo aseguró Bolbochán. ¿Por qué lo admiraba?, bueno porque como jugador era fantástico y como persona, todo un caballero. Por algo hasta una estampilla impresa lleva su imagen en Estonia.

Cuándo me preguntan por los grandes campeones mundiales que tuvo el ajedrez, yo no dudo en incluir entre ellos a Paul Keres, porque sin dudas fue un campeón.” MI. JORGE RUBINETTI.

Estonia, como muchas otras naciones padeció los espantos de la Primera Guerra Mundial. Con el final de los horrores logró su Independencia del imperio Ruso en 1918, pero poco tiempo después quedó bajó dominio soviético. Y otra vez conoció los rigores de aquel antiguo régimen y los espantos de la Segunda Guerra Mundial. Sin dudas su nueva Independencia a partir de 1991 y el ingreso a la Comunidad Europea, al fin, le depare un mejor paso a sus ciudadanos. Tal vez por ello, cuando al maestro Keres la prensa especializada le consultaba sobre las posibilidades perdidas, de la conquista de varios segundos puestos y nunca un título mundial, respondía sin abandonar su bajo perfil y pragmatismo: “Tal vez tuve mala suerte…, igual que mi país”.

 

Un comentario

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