AJEDREZ FEROZ EN LA PANDEMIA: Su práctica en Internet atenta su esencia

 

Garry Kasparov, en su libro “Cómo la vida imita al ajedrez” recuerda que en 1959, el presidente norteamericano John F. Kennedy, en un discurso en Indianápolis, comentó que en el idioma chino la palabra crisis se componía de dos caracteres, uno significaba “peligro” y el otro “oportunidad”. Y aunque esa asociación semántica no sea literalmente cierta, acaso, sirva para comprender la actual coyuntura; hace 180 días -desde la aparición del primer caso de coronavirus en Wuham, China, el pasado 17 de noviembre-, que el mundo vive bajo la amenaza de un jaque mortal. El temor por la propagación de la pandemia paralizó no sólo los ámbitos económicos y financieros sino también los deportivos, y mientras se estudian protocolos sanitarios para su reanudación, la oportunidad de la práctica del ajedrez a través de Internet le dio una impensada popularidad al juego cuyo furor desmedido, tal vez, pone en peligro su esencia.

Hace más de 25 años que el ajedrez encontró un gran aliado en Internet; el juego se adaptó a las distintas funciones de sus plataformas las que potenciaron las formas de aprendizajes y enseñanzas, con la digitalización de las partidas se incrementó su base de datos, y la interconexión permitió que virtuales rivales disputaran sus juegos de manera simultáneas desde cualquier punto de la Tierra. El ajedrez competitivo y amateur se convirtió en el deporte que sacó mayor provecho a esa fusión; la comunicación ciberespacial le brinda la posibilidad a cualquier principiante, sentado cómodamente en el sillón de su casa y frente a una pantalla, a desafiar al campeón mundial en una partida. Hasta el propio Kasparov utilizó ese soporte, cuando en su primer enfrentamiento con la súper computadora Deep Blue, en 1996, él efectuaba sus movimientos frente al tablero en una sala en Filadelfia mientras las respuestas del ingenio viajaban vía Internet desde el Centro de IBM ubicado en la ciudad de Nueva York.

Con los primeros avances de la aldea global surgieron los videos chat que enriquecieron aún más el juego; los ajedrecistas avezados se convirtieron en docentes y transmitían sus enseñanzas a discípulos de cualquier Continente. Hoy es posible estudiar con los mejores maestros del ranking mediante una simple vídeollamada. La interconexión espacial alentó a esa cofradía apasionada a la búsqueda de rivales virtuales para jugar partidas bajo cualquier ritmo de tiempo y a toda hora del día debido a los diferentes husos horarios. Así, la práctica alentó la creación de más salas o clubes de ajedrez de Internet que, entre los de mayor convocatoria sobresalen ICC, PlayChess, Chess24, Lichess y Chesscom, éste último con un registro de más de 35 millones de usuarios. Más tarde y con el afán de captar más miembros, los clubes incluyeron entre sus nuevos servicios, además de la práctica y el entrenamiento, las retransmisiones en vivo de los principales torneos, así como sucede en cualquier otro deporte, en una cabina con vista a la sala de juego, el conductor y un experto seguían en vivo y con comentarios, los movimientos de las partidas, sus análisis  y las ideas de sus protagonistas.

Pero la pandemia por el COVID19, lo cambió todo; no sólo alteró la rutina social del Orbe sino que, en el caso particular del ajedrez, una vieja especialidad llegó para imponerse con la fuerza de una moda: el aumento de las partidas rápidas, alentada por la aceptación popular y los tiempos modernos de la celeridad e inmediatez, amenaza con modificar la esencia tradicional del juego: su lógica, reflexión y estrategia.

 

 

 

 

“El ajedrez pensado y el ajedrez rápido son dos cosas completamente distintas. Debemos interpretar que el ajedrez rápido es una diversión; los chicos se entretienen mucho jugando y explotando el famoso golpe de vista. Pero si hablamos en serio de ajedrez, el pensado, con tiempo para planificar y elaborar estrategias, eso es otra cosa” aseguró el gran maestro argentino Oscar Panno, campeón mundial juvenil, en 1953.

 

 

 

 

NO SE TRATA DE CRITICAR EL CRECIMIENTO DEL AJEDREZ POR INTERNET, PERO ES NECESARIO ADVERTIR LO QUE SUCEDE. NO ES SANO QUE SIEMPRE LOS MISMOS 20 o 25 AJEDRECISTAS TOMEN PARTE DE LAS COMPETENCIAS, Y QUE TODAS SE DISPUTEN CON RITMOS RÁPIDOS. ME RESULTA MÁS EXTRAÑO AÚN, ESCUCHAR O LEER QUE SE PRETENDA ANALIZAR Y CALIFICAR PARTIDAS BLITZ. 

 

Es que el aislamiento social alentó a las gentes a la búsqueda de esparcimientos hogareños que mantuvieran ágiles sus mentes. Así bisoños, aficionados y expertos se sumergieron a la práctica del ajedrez On Line con partidas ultra veloces; el furor por el milenario juego en la red provocó que en los últimos 60 días se disputaran un promedio diario de casi 4 millones de partidas, en miles de torneos y cada vez con mayor número de inscriptos.

La cuestión es sencilla, en una sala virtual de cualesquiera de los principales sitios, es posible crear (en algunos casos de manera gratuita) el nombre de un torneo y durante un tiempo determinado (suele ser entre 60 a 90 minutos) los ajedrecista, previo registro, participan y juegan la mayor cantidad de partidas posibles en ritmos ultra rápidos, que van desde un minuto hasta dos, tres o cinco, para cada jugador. El que resulte victorioso en el mayor número de juegos disputados será declarado vencedor.

 

 

El campeón argentino, Diego Flores

“Lo mejor del ajedrez On Line es su masividad, perdió seriedad pero ganó en difusión; no se puede comparar con el competitivo. Jugar por Internet es sólo un pasatiempo, la gente y los maestros lo juegan porque es un hobby” afirmó Diego Flores, actual y siete veces campeón argentino. Y completó “seguí, incluso, por Internet los torneos más importantes pero se advierte que los maestros no despliegan lo mejor de su nivel, tal vez porque la concentración es distinta, les cuesta adaptarse a ese nuevo panorama”.

 

 

 

El campeón mundial, el noruego Magnus Carlsen y el sitio Chess24 crearon así el 1er torneo llamado “Carlsen Invitational” que reunió a ocho ajedrecistas de élite, con u$s250 mil, en premios, con partidas rápidas con 15 minutos para cada competidor. El propio Carlsen recibió el cheque con el premio mayor.

El éxito de la convocatoria y el fuerte seguimiento de los fans fue de tal magnitud que la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, según sus siglas francesas) acompaño al sitio Chess.com en la realización de la Copa de Naciones (un certamen con seis equipos seleccionados del mundo, con los mejores jugadores del ranking) bajo la modalidad On Line y u$s180.000, en premios. Todas las partidas se disputaron con un ritmo de juego de 25 minutos para cada rival. Y el conjunto chino revalidó su gran momento frente al resto de las naciones.

 

Ex campeón mundial Juvenil Sub16, Alan Pichot

 

“Me resulta incómodo realizar una crítica sobre este tema siendo que ahora soy parte interesada del mismo; trabajo para uno de esos sitios de Internet. Pero como mero espectador de ajedrez por Internet siento que el ajedrez debe ser bien rápido, porque hasta una partida a 15 minutos por jugador me resulta larga, me costaría adaptarme a ver partidas pensadas” contó Alan Pichot, último campeón mundial juvenil de argentina, en 2014.

 

 

 

La idea ahora es imitada por otras federaciones y nuevos organizadores que se suman al armado de nuevas competencias. En Cuba se lanzó el Magistral Capablanca bajo la modalidad On Line y con juegos a 3 minutos. El torneo principal lo ganó el venezolano Iturrizaga, seguido por los argentinos, Pichot y Krysa. Y el femenino fue para la argentina, Florencia Fernández. En tanto, la federación española anunció el Torneo Iberoamericano (a partir del próximo 25 de mayo), pero siempre bajo una inmodificable condición: el sistema de partidas rápidas (en este caso con ritmo de juego de 3 minutos más 2 segundos adicionales desde la primera jugada para cada jugador) para asegurarse de la atención de los seguidores y acortar los plazos de duración de los certámenes. Todos bajo el mismo slogan: El show siempre debe continuar.

“No tengo la certeza del por qué se organizan sólo torneos rápidos, pero tal vez sea a causa por el temor a las trampas. No darle la posibilidad a tu rival que se valga durante el juego de uno de los tantos programas potentes que existen y te meta esas jugadas en tu partida. Es un tema que deberían ocuparse los dirigentes y árbitros en encontrar algún método con más cámaras que permitan ver al jugador y que no tenga nada raro a su alcance durante la partida”, reflexionó Panno.

“Para jugar partidas más largas, más pensadas por Internet debemos estar mejor preparados contra las trampas (cheaters). Eso es muy mala imagen y sucede a menudo, incluso en rápidas, donde algunos se valen de programas para elegir sus jugadas”, opinó Flores.

Si bien la popularidad que acompaña a la moda de ajedrez feroz por Internet, era impensada hasta hace unos días, no menos cierto es que la práctica bajo las modalidades bullet, blitz o rápido, que se conoce y se practica desde hace siglos, dista muchísimo de lo que realmente transmite el juego.

La calidad de las partidas, con ritmo de tiempos ultra rápidos, que van de uno a cinco minutos distan de la lógica, precisión y la planificación del tradicional juego.

Es que en esencia, el ajedrez gira entorno de la lógica, la reflexión y la gestión del tiempo; la capacidad de cálculo, memoria y concentración son facultades propias de cada ajedrecista de las que se vale para tomar la mejor decisión que acompañe su plan estratégico. Acaso por ello, al juego se lo asocia como una actividad ligada al intelecto. Descubrir la mejor jugada en el menor tiempo posible suele ser tan vital como saber asestar un jaque mate.

Pero la velocidad embrutece al juego; lo hace imprevisible. Así abundan los errores por los cálculos fallidos, no existe planificación ni estrategia, y aunque sea más atrayente el espectáculo y atrape la atención de los observadores, la calidad y técnica de sus movimientos dista enormemente con los de una partida pensada. No es lo mismo jugar al futsal que al fútbol con 11 jugadores, ni el tenis de mesa con un partido de tenis, ni el básquetbol es el mismo con la variante de 3×3.

Fue en el Primer Torneo Internacional Londres 1851, época en la que frente a la ausencia de métodos de control del tiempo de reflexión, el ajedrez basaba su espíritu competitivo a un tácito pacto de caballeros en el que la demora para efectuar cada jugada tenía por límites una implícita cuestión de honor; un ida y vuelta de tolerancia y respeto. En ese marco, el por entonces mejor ajedrecista del mundo, el inglés Howard Staunton perdió la paciencia en plena partida y se le soltó la lengua: “No admito la lentitud de la mediocridad” le enrostró a su compatriota y rival, Elijah Williams, antes de abandonar el juego. El silencioso juego pedía a gritos un cambio.

Así, ese juego milenario, misterioso y de origen incierto, que algunos señalan su nacimiento en India, hace más de dos milenios con el nombre Chaturanga, que llegó con las primeras centurias de la Era Cristina a España y fue bautizado  Ajedrez, mantiene desde hace más de 500 años el nombre, el orden y los movimientos de todas sus piezas; sólo con el inevitable avance de la ciencia modificó su forma de medición del tiempo en las partida; los primeros relojes de arena dieron paso a los mecánicos con péndulo, analógicos más tarde, y finalmente llegó la Era digital.

Ya se sabe que la vida es un cambio constante y que las modificaciones generan incertidumbres y éstas disparan miedos. Pero ni el ciclismo terminó con el atletismo, ni el automovilismo puso fin a la bicicleta. El ajedrez afrontó con éxito diversos cambios políticos, sociales y culturales a lo largo de su milenaria historia, sin alterar su esencia. Su reacción frente a los tiempos violentos de la pandemia encendió un nuevo temor. Ojalá, sólo se trate de una sospecha.

4 comentarios

  1. Hebert Perez Garcia

    Estupenda investigaciön realizada acerca del ajedrez online. EXCELENTE, BRAVO!

  2. Uvencio Blanco

    Interesante articulo. En mi opinion la utilizacion de herramientas como la Internet ha demostrado el gran abanico de aplicaciones posibles en dominios con el ajedrez; especificamente, en areas cono la ensenanza, el entrenamiento y la competencia deportiva. Este hecho ha facilitado enormenmente la popularizacion del juego y el logro de mayores niveles de fuerza entre sus cultores. Sin embargo, tambien tiene sus limitaciones. Por ejemplo, la necesaria preparacion del usuario en materia de procesos de ensenanza – aprendizaje y la carencia de una metodologiaque le permita al usuario orienarse efectivamente en un oceano de contenido e informacion, cada dia mas amplio y creciente. Y esto, sin entrar a considerar el papel relevante que juega el docente, instructor o entrenador, en este tipo de situaciones instruccionales. En cuanto a la «esencia» del ajedrez, propiamente dicha y luego de llegar a algun acuerdo respecto a su definicion, es probable que el uso inadecuado de la Internet, si le afecte. Discusion que pudieramos desarrollar mas adelante. En este sentido, el maestro Panno teine razon, en estas condiciones, el ajedrez es «otra cosa».
    Lo cierto es que estamos ante la presencia de la consolidacion de un nuevo totem en el ajedrez: la Internet.

  3. Gracias por el elogio, amigo Hebert. Abrazo inmenso.

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